Privacidad en la red

¿Alguna vez se han parado a pensar la información sobre nosotros mismos que circula en Internet? Y no me refiero solamente a lo que podamos poner nosotros en las redes sociales, sino a lo que pueden poner otros de nosotros.

por lferrera - lunes, 15 de octubre, 2012 a las 15:07

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Estoy seguro de que la mayoría de ustedes ha hecho el ejercicio narcisista de buscarse alguna vez en Google. ¿Voy a buscar por Lucas Ferrera a ver que pasa? Ya se lo que pasa, lo he hecho muchas veces, y casi siempre aparece lo mismo, y más ahora que soy mucho más activo en las redes sociales y con mis blogs en LoveCanarias y en www.grancanariaTIC.com.

Cada uno debe ser consciente de lo que pone sobre sí mismo en las redes y cuando entra en una red social saber los riesgos a los que se ve expuesto. Es verdad que hay veces que los problemas de privacidad no son provocados por los usuarios, sino por la propia plataforma, sobre todo cuando no están maduras, o cuando se producen errores de programación en las mismas que hacen que se expongan datos que no debían ser expuestos.

Hoy en día es casi imposible no aparecer en Internet. Tienes que ser un anacoreta que vive en los Picos de Europa dentro de una cueva para que “la red” no sepa algo de ti. Hace unos días tuve la oportunidad de ver este vídeo en el que, mediante una supuesta prueba para un programa de televisión de un vidente, se hacía una reflexión acerca de la privacidad en la red. No tiene desperdicio, les invito a que lo vean hasta el final.

Yo soy un poco cotilla, lo confieso. Cuando conozco a alguien que me interesa lo primero que hago es buscarlo en Google. Si se trata de un contacto profesional, por supuesto, el primer sitio en el que lo busco es en LinkedIn y si lo encuentro lo suelo invitar a conectar. Pero esto que yo hago seguro que lo hace mucha gente. Incluso en los procesos de selección para un trabajo (¡ah! ¿pero todavía hay de eso?), muchos responsables de Recursos Humanos ya se basan en búsquedas en Internet y en las redes sociales para conocer un poco más acerca de los aspirantes al puesto de trabajo, y no me parece mal. Ese tipo de búsquedas te pueden dar información que no suele aparecer en el curriculum ni en las entrevistas.

Por eso digo que cada uno debe ser consciente de lo que comparte, de cómo lo comparte y con quién lo hace. Lamentablemente, muchas veces las redes sociales como Facebook no pone las cosas fáciles y suelen “enmarañar” el tema de la privacidad de tal modo que a un usuario medio le resulte un poco engorroso realizar los cambios, y opte muchas veces por la configuración por defecto, que no siempre suele ser la más “privada”.

Yo uso mucho las redes sociales, Facebook, Twitter, Google Plus (cada vez más), LinkedIn, Instagram y Foursquare. Y se diferenciar que es lo que debo compartir en cada una de ellas. Está claro que no es lo mismo compartir algo en LinkedIn que en Facebook y quien no hace distinción comete un error. Yo en Facebook puedo poner una salida de marcha con amigos, pero nunca lo compartiría en LinkedIn. Yo conozco dónde están los límites y trato de no sobrepasarlos, y casi siempre lo consigo.

Hace un par de semanas, mi mujer jugaba a Apalabrados con una chica, que era muy buena y le había ganado un par de partidas, así que me picó la curiosidad. En Apalabrados, muchos usuarios ya se conectan a través de Facebook o utilizan esas credenciales para identificarse en el juego. Con esto ya tenía el nombre y apellidos de la chica en cuestión. Con esos datos iniciales empiezo mi búsqueda. No tardé mucho en encontrar resultados. Por el nombre y apellidos, y la foto que ya veo en Apalabrados encontré su perfil en Facebook. Comprobé de dónde era, su ciudad de residencia. Ví que tenía varias fotos en el perfil que eran de acceso público, con lo que, por lo que pude ver tenía dos hijos, al menos a mí me lo parecía, porque en muchas fotos aparecía con ellos, en actitud muy cariñosa, muy típica de una madre. En ninguna foto vi que apareciera con ningún otro adulto (hombre o mujer) que diera a entender que fuera su pareja, ya me entienden, la típica foto de “enamorados”. No encontré ninguna, con lo que deduje que igual era una mujer soltera o separada, sin pareja actual. Seguí buscando en Google y me encontré su nombre completo en un listado de unas oposiciones a Auxiliar Administrativo en una Administración Local, el nombre no era del todo común (vamos, que no se llamaba María García González, que me perdonen, pero seguro que hay muchas), y además la zona de la Administración Local coincidía con el lugar de residencia que aparecía en Facebook, con lo que con mucha probabilidad se trataba de la misma persona. Con este listado de las oposiciones pude saber cual era su DNI, ya que aparecía publicado. En otro enlace de Google, comprobé que además era una tía deportista. Su nombre completo y DNI (el mismo que aparecía en el listado de las oposiciones) aparecía en un listado de un torneo de padel en la misma zona geográfica, y además solía jugar en pareja, siempre con otra chica. Su nombre me lo encontré en varios listados de torneos distintos, todos amateurs, e incluso en uno de ello apareció su fecha de nacimiento, ya que en ese torneo se separaba a los grupos por edades.

Por tanto, en menos de diez minutos y a partir de algo tan inocente como el juego Apalabrados, pude hacerme un perfil bastante bueno de esta chica. Sabía su nombre completo, fecha de nacimiento, DNI, que era deportista, probablemente sin pareja, podía tener dos hijos y los tenía identificados. Si hubiese buscado algo más es probable que me hubiese encontrado con algún dato más (correo electrónico, teléfono, etc.), pero no quise seguir. Lo que hice no es algo ilegal, desde luego, todo ha sido información que he encontrado libremente en la red. Probablemente hay sitios que han publicado información que no debieran, y que está protegida por la Ley de Protección de Datos, por lo que la responsabilidad es de la persona que lo publicó en su nombre. Lo de la información y las fotos en Facebook sí que es responsabilidad exclusiva de la usuaria.

En definitiva, sin llegar a ser alarmistas ni paranoicos, como todo en la vida, las cosas con mesura salen mejor. No comparto las posturas “hiperprivadas” de aquellas personas que “jamás de los jamases” compartirían algo en Internet (ya hemos visto que en muchos casos otros lo hacen por nosotros), pero tampoco comparto la postura de retransmitir en directo tu vida a través de las redes sociales como en El Show de Truman. Existe un término medio. Porque en las redes sociales hay que estar, más tarde o más temprano, porque el que no esté, no existirá.

Foto de Flickr bajo licencia CC.

Autor: west.m ( http://www.flickr.com/photos/westm/)

Twitter: @damiandesegundo

Web: www.grancanariaTIC.com.

 

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